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Mostrando las entradas de enero, 2009

Abismo en el cielo

Unos días después, tal vez años... No pude descifrar todo este tiempo. Esta vez el cielo no brillaba como otras veces, ni siquiera las estrellas se hacian notar. Después de tanto tiempo, y el abismo que se ha apoderado de nosotr@s, logro ver esos ojos a través del cielo, pero esta vez las estrellas no me acompañaron, creo que no te aprueban después de todo, pero da igual... Seguiré mirandote a los ojos, aunque en el cielo sólo hayan 27 estrellas, no más, las demás se fueron la última vez que marchaste.

Cincuenta y siete / 57

Corrí. Tropecé. Enloquecí. Sirenas rodeaban a un hombre extraño, y a la mujer de más lejos la chocaron. Reaccioné. Desperté. Estaba en la banca sentada, sintiendo la brisa de la madrugada y recordando los segundos anteriores, los amores, desamores, verdades, mentiras y frases omitidas. El verbo hablar no lo recordé, silencio absoluto. Pájaros de la noche, ladridos de perro. Miré al cielo sin querer observar el foco de alumbrado, sólo observé del cielo ese color intenso. En un cuadrado de cielo, donde chocaba con paredes y cables, observé las estrellas. Cada vez eran más estrellas, pero en ese pequeño espacio mi vista logró ver tantas y cada vez más, hasta que me cansé de contar. Tantas veces lo hice que ya era algo natural en mí. No sé, aquella noche llegué un poco más que antes, esta vez alcancé hasta la #57.

Algo que no entenderán

Veo que en un futuro ni tú lograrás entenderlo, ni tú recordarás esto que parece una falsedad. Tomaré el supuesto dolor, y yo lo masticaré y lo tragaré; lo reemplazaré por otra cosa, y el dolor lo soportaré sola, sin alguien más soportándolo. Se acaba, algo que ni empezó, se acaba por la manera de llevarlo a cabo. Se acaba, y te quedas solo. Espero que seas feliz; mi camino es otro./ El camino del cual nunca debí haberme alejado.

Lejos de aquí

Ver el aleteo de aquella mariposa. Avanza sin preocuparse, y no le importan las rejas construidas para cualquier ser, no le importan... No saben lo que son, no les preocupa, no las aceptan.

Odio

Jamás había tocado la guitarra con tanto odio, la fuerza me salía por los poros. Esa noche la cagué, como siempre.